Pocos temas generan tanta ansiedad silenciosa en una pareja como el sexo. ¿Lo hacemos lo suficiente? ¿Algo anda mal si uno de los dos lo desea más? La investigación ofrece respuestas tranquilizadoras y, a veces, sorprendentes.
Más no siempre es mejor
En un conjunto de tres estudios muy citado, con 30.645 participantes, los psicólogos Amy Muise, Ulrich Schimmack y Emily Impett encontraron que la relación entre la frecuencia sexual y el bienestar es curvilínea, no lineal. En las personas con pareja, el sexo dejó de asociarse significativamente con un mayor bienestar a partir de aproximadamente una vez por semana (Muise et al., 2016, Social Psychological and Personality Science). Muise lo resumió así, dándole la vuelta a una frase de John Updike ("el sexo es como el dinero; solo lo demasiado es suficiente"): el sexo sí es como el dinero, "pero en la dirección opuesta: solo lo poco es malo" (TIME).
Un matiz importante: la satisfacción con la relación ayudaba a explicar el vínculo entre sexo y bienestar (Muise et al., 2016). Es decir, el sexo importa en gran parte por lo que refleja y aporta a la conexión entre dos personas. El estudio fue correlacional, así que "una vez por semana" es un patrón promedio, no una receta.
Cuando dos personas desean cosas distintas
La discrepancia de deseo, cuando un miembro de la pareja desea más o menos sexo que el otro, está entre los principales motivos por los que las parejas buscan terapia (Vowels y Mark, 2020, Archives of Sexual Behavior). La Sociedad Europea de Medicina Sexual advierte que la evidencia sobre este tema aún es escasa y compleja, por lo que es prematuro establecer reglas clínicas firmes (declaración de la ESSM).
Aun así, muchas parejas encuentran caminos. En un estudio con 229 personas, Vowels y Mark identificaron 17 estrategias agrupadas en cinco temas: desconectarse, comunicarse, actividad en solitario, actividad compartida (como intentar despertar el deseo, probar otra actividad sexual o buscar cercanía física no sexual) y tener sexo de todos modos. Los participantes recurrían más a estrategias en pareja que en solitario (Vowels y Mark, 2020).
El verdadero secreto: cómo hablan del tema
La evidencia más sólida apunta a la comunicación. Un metaanálisis de 93 estudios y 38.499 personas encontró que la comunicación sexual se asociaba positivamente con la satisfacción en la relación (r = 0,37) y con la satisfacción sexual (r = 0,43). Lo crucial: la calidad de la conversación estaba más fuertemente asociada con la satisfacción que la frecuencia con que se hablaba de sexo (Mallory, 2022, Journal of Family Psychology).
Qué pueden intentar las parejas
- Olviden el marcador. Comparen su vida sexual con sus propias necesidades, no con un promedio nacional.
- Hablen de sexo fuera del dormitorio, cuando ninguno se sienta presionado o rechazado.
- Que sea una conversación, no una queja. Compartan lo que disfrutan y lo que desean, no solo lo que falta.
- Amplíen el menú. El afecto, el contacto y otras formas de intimidad cuentan, y la investigación muestra que ayudan a cerrar brechas de deseo.
- Busquen apoyo de un terapeuta sexual o de pareja cuando la diferencia cause malestar persistente.
Si tú y tu pareja están pasando por esto, no tienen que resolverlo solos. Visita The Space Between Us, escríbeme o agenda una sesión a través de Alma o Headway.
Fuentes
Este artículo tiene fines educativos y no sustituye la terapia ni el consejo médico o financiero. Si el malestar en la relación, la ansiedad o la depresión afectan tu bienestar, busca el apoyo de un profesional. Si estás en crisis en Estados Unidos, llama o escribe al 988 (servicio disponible en español).