Toda relación tiene un espacio entre dos personas. Puede llenarse de distancia y de viejas discusiones, o puede convertirse en el lugar donde vuelven a encontrarse.
El amor rara vez es el problema. La mayoría de las parejas que buscan ayuda todavía se quieren profundamente. Lo que han perdido es la manera de llegar el uno al otro, sobre todo cuando están heridos, estresados o con miedo. La terapia de pareja es un espacio para ir más despacio, entender lo que realmente está pasando entre ustedes y elegir, juntos, un camino diferente.
Lo que aleja a las parejas
Estas son algunas de las razones más comunes por las que las parejas llegan a terapia. Si se ven reflejados aquí, no están solos.
Cuando hablar se convierte en pelear
La misma discusión una y otra vez, conversaciones que escalan en segundos o la sensación de hablar dos idiomas distintos.
Distanciarse
Vivir como compañeros de casa, menos curiosidad el uno por el otro y una soledad silenciosa incluso cuando están juntos.
Confianza y traición
Reconstruir después de una infidelidad, secretos o promesas rotas, y decidir juntos cómo sería la reparación.
Intimidad y afecto
Necesidades que no coinciden, menos contacto físico o cercanía, y dificultad para hablar abiertamente del deseo y la conexión.
Transiciones de vida
Un bebé, una mudanza, un nuevo trabajo, el nido vacío, una enfermedad o la jubilación. Los grandes cambios pueden sacudir incluso a las parejas más sólidas.
Estrés, trabajo y dinero
Cuando la presión de fuera de la relación empieza a aparecer como tensión dentro de ella.
Crianza y familia
Estilos de crianza diferentes, familias ensambladas, la familia política y cuidar la relación de pareja mientras crían una familia.
Dos culturas, un hogar
Parejas biculturales y bilingües que navegan entre tradiciones, expectativas e idiomas distintos. Las sesiones están disponibles en inglés y en español.
El baile en el que se atascan las parejas
Muchas parejas caen en un ciclo conocido. Uno de los dos busca al otro con más fuerza: más preguntas, más presión, más críticas. El otro se retira: se queda callado, se cierra o sale de la habitación. Cuanto más busca uno, más se retira el otro, y cuanto más se retira el otro, con más fuerza busca el primero.
Ninguno de los dos es el villano. Ambos están tratando de proteger la relación, y de protegerse a sí mismos. El problema es el ciclo, no las personas que están atrapadas en él.
El objetivo no es ganar la discusión. Es detener el baile el tiempo suficiente para volver a encontrarse.
Cómo trabajamos juntos
1
Ver el patrón
En lugar de preguntar quién tiene la razón, observamos el ciclo en el que ambos quedan atrapados y cómo cada uno, a su manera, está tratando de proteger la relación.
2
Bajar el ritmo
El mindfulness ayuda a cada miembro de la pareja a hacer una pausa, notar lo que siente antes de reaccionar y escuchar lo que hay debajo de las palabras.
3
Reparar y reconstruir
Aprender a pedir perdón, a perdonar y a reconstruir la confianza con gestos pequeños y constantes que ambos puedan sentir.
4
Crear nuevos rituales
Hábitos cotidianos de conexión, como conversaciones breves para saber cómo está el otro, expresiones de aprecio y tiempo juntos, que los mantengan cerca cuando la terapia termine.
Señales de que puede ser momento de buscar ayuda
Tienen la misma pelea una y otra vez, y nunca se resuelve del todo.
Uno de ustedes, o ambos, se siente ignorado, poco valorado o solo en la relación.
Se rompió la confianza y no saben cómo seguir adelante.
Evitan ciertos temas porque siempre terminan mal.
Un gran cambio de vida los ha dejado sintiéndose como extraños.
Quieren fortalecer una buena relación antes de que los problemas crezcan. No hace falta estar en crisis para beneficiarse.
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Pongan un temporizador. Siéntense juntos sin teléfonos, en un momento tranquilo, no en medio de un conflicto.
Cinco minutos cada uno. Uno de los dos comparte cómo se ha sentido esta semana. El otro solo escucha, sin intentar solucionar, sin defenderse y sin interrumpir.
Reflejen lo escuchado. Quien escucha dice: “Lo que escuché es…” y pregunta: “¿Lo entendí bien?”.
Cambien de rol. Luego cierren con algo que aprecian el uno del otro.
Parece sencillo, pero sentirse realmente escuchado, aunque sea por cinco minutos, puede cambiar la temperatura de toda una semana.
La terapia de pareja es terapia clínica de Nivel 1, que puede estar cubierta por el seguro médico. Todas las sesiones las brinda la Dra. Karina Rieke, PhD, LMHC-D, con licencia en Nueva York, Florida y Nevada, en inglés o en español.
La terapia de pareja no es la opción adecuada cuando alguien en la relación no se siente a salvo, se siente amenazado o controlado. Si esa es tu situación, lo primero es el apoyo individual. En EE. UU. puedes comunicarte con la National Domestic Violence Hotline al 1-800-799-7233 (o enviar START por mensaje de texto al 88788) y, en una emergencia, llamar al 911.
¿Listos para encontrarse a mitad de camino?
Reserven una primera sesión juntos a través de Alma o Headway, o envíenme un mensaje con cualquier pregunta.